jueves, 19 de marzo de 2015

EL GRAN MATU


Irán, que miedo ir a verte, de crujir el sueño y vivirte, porque gozarte, será dejar de desearte.

Continuamos vivos y a ratos coleando. Cruzamos de Esfahán hasta Shiraz, el súper sur, cerca de Pakistán, el campo base para romper el polvo caminando sobre las ruinas de Persepolis, esas que un día gritaban “aquí mando yo” y hoy susurran “nah, aquí… tirando”.

Salvando la irreversible muerte en cada paso sin cebra, nos encajamos en un renqueante Irán Khodro, rollo Peugeot 205, conducido por Matu Tehrani.

Matu tiene aires de chiquito aunque grandeza en sus palabras. Sabe más de lo que dice, pero por suerte, cuenta más de lo que se cuestiona. Voz tosca de sexador de Ducados, mirada noble de galán que engatusa pero no engaña. De perfil persa y corazón vía lacteario, nos cuenta la suya verdad, nos verifica el nuestro cuento.

“¿Qué tal vais? ¿tomamos un té? Va a caer el sol y nos hemos merendado nada”

(Nos apostamos en la cuneta, a 5 kilómetros de los toros de la Puerta de las Naciones en Persepolis. Saca el termo, unas tazas mohosas y un paquete de falsas Príncipe de Beckelar)

“Tu eres de irán, ¿no? ¿siempre has vivido aquí? ¿qué tal, te gusta tu país, estas a gusto? ¿cómo andan las cosas últimamente?”

“¿La verdad? Esto es una mierda, un teatro. Amo irán, amo su gente, mi gente, pero nos han robado el país, estos políticos de ahora, y los anteriores, y los de más allá, los lideres religiosos… esto no es diferente de Europa o EEUU, con el Corán en una mano, mientras la otra hace negocios”

“Es curioso, no hacéis más que criticar el gobierno, la islamización del régimen, la falsa división de poderes, y sobre todo la sensación de represión constante… y sin embargo, desde el primer instante que pisamos esta tierra nos lo contáis sin pausa, sin limitaciones, sin remordimientos…”

“Llevamos más de 30 años de dictadura encubierta, lógicamente, los contrarios, los disidentes, incluso los neutrales o más tibios, hemos aprendido cuando se puede hablar, cómo y con quién, vosotros parecéis buena gente…”

“En eso ultimo estas equivocado, pero sin embargo, nosotros intuimos rápidamente que tu tienes mucha historia que contar, y me atrevería a decir que no eres musulmán”

“No, para nada”

(su rostro se erecta, su ceño se frunce tanto que hasta el fruncio se ciñe. Enfrente el sol va cayendo sobre las tumbas de Darío I y Merxes III, metalizando el naranja de los caballos y los dioses esculpidos en caliza)

“Soy Zoroastriano. No entiendo de religiones rígidas, impostoras e impositivas. Creo en la igualdad de todos los seres, me da igual el sexo, sus creencias, su raza, su origen. Todos y todas formamos un mismo algo. Cada organismo es único y valioso, nada de tortura animal, nada de desperdiciar el agua, nada de traicionar a mi familia. Sabéis? El zoroastrismo es la religión de credo más antigua de la humanidad.

“bueno, hemos conocido más gente zoroastriana en nuestro camino, pero nunca hemos comprendido bien sus pautas, sus fines. Y aquí, en irán, donde el 88% de la población voto a favor de la republica islámica, ¿qué pasa? ¿hay espacio y tolerancia para otras religiones?”

“Estamos jodidos, es así. Aunque otras creencias, como los bahai sufren mucho más, son considerados herejes y traidores a la patria. Para todos, suníes, turcos, armenios, kurdos yazidistas… es una lucha constante, una escapada. Hemos sido desplazados de nuestra tierra original bajo falsas expropiaciones, hemos sufrido acoso, secuestros, exilios, y asesinatos, sí, también asesinatos”

“¿Quierés decir que no podéis practicar vuestros ritos en publico”

“Los zoroastrianos somos relativamente más respetados que el resto. A veces si podemos congregarnos,  y a veces no, es impredecible. Para nosotros es vital mantener siempre viva la llama en el templo de fuego, que representa a Ahura Mazda, el sol, el todo creador…”

“Bueno, pero así sin metafísica…”

“Así se llaman nuestras iglesias, templos de fuego. Pero nuestra creencia es sencilla, humanista. Nos basamos en la elección moral, de la vida como batalla por acercarse o alejarse del bien. Las personas somos libres y responsables. No hay nada predestinado. Somos responsables de cada situación, y debemos actuar para cambiarla. La recompensa, el castigo, la felicidad dependen de cómo las personas vivan su vida. El bien transpira de aquellos que actúan correctamente, con buenos pensamientos, buenas palabras, y buenos actos. Los que actúan mal se dirigen hacia su ruina moral.

“¿Quienes actúan mal?”

“Eran inicios de 1979, yo tenía 12 años. Joder, recuerdo como salía la gente a la calle, en un ambiente festivo, expectantes por ver que significaba ese cambio por el que habían luchado. Gente normal, de clase media, baja y alta, socialistas, ortodoxos y ateos, sindicalistas, empresarios… todos y todas estuvieron ahí. La revolución dejo muchos cadáveres, pero la gente se salto el miedo y logro expulsar al Sha, aunque se llevo medio país en su maleta. Entonces llegaron los clérigos, el ayatola, los mullah, y comenzó la cárcel.”

“Pero ¿son tan malos como se muestra fuera?”

“¿Fuera? Jajá, eso es un cuento chino. Somos el eje del mal! Jajá, ¿quién lo dice? ¿EEUU? Mirad, Irán no ha dejado de vender petróleo a EEUU en ningún momento. No lo veréis publicado en vuestros periódicos, pero las alianzas secretas comerciales con EEUU mueven mucho dinero. Es el Pentágono, la CIA, la que compra nuestro crudo, y se lo pasa al gobierno afgano, que es su títere en la zona. Todo estaba calculado, y aquí se sabe, pero ¿qué podemos hacer…?

(su voz mezcla alegre pena y amarga fuerza; recargamos té, esto se pone fino, de las galletas solo quedan las migas, cae la noche pero ni los mosquitos pican, porque escuchan atentos)

“Entonces todo… las sanciones impuestas por la UE tras acusar al gobierno iraní de desarrollar el programa nuclear ¿es pura pantomima?

“¡Programa nuclear! Si, bueno, mirad, ahí enfrente, ¿veis esa pequeña planta química? Es la mas fuerte del país, pero ¿qué es? Nada, productos cosméticos. Mirad, Irán importa el 40% del petróleo que usa, porque no hay capacidad de refinamiento. De verdad, si no somos capaces de procesar nuestra principal riqueza, ¿vamos a tener recursos para enriquecer uranio y diseñar cabezas atómicas?”

“Hombre, esta el gas, que sois los primeros del mundo, eso podría ser suficiente”

“Pero mi amigo, ¿eso quien lo maneja? ¿Crees que el gobierno esta invirtiendo ese dinero? Gas, petróleo y minas, están gestionadas por empresas privadas, bueno, claro, cuando digo privadas, es en manos de ellos mismos, del consejo de clérigos, de ministros, todos cercanos a Khamenei, al régimen. Mira, hay racionamiento de gasolina. La gente solo puede acceder a 100 litros cada mes, imagínate las colas que se forman en las gasolineras, puedes estar 12 horas para llenar el tanque. Cada persona tiene su tarjeta, entregada por el gobierno, y no puedes pasarte de la cantidad, excepto si eres taxista, que tienes hasta 600, o si eres…”

“¿Del gobierno?”

“Claro, del gobierno”


Y nos fuimos de ruta, y su inglés como el de Zapatero, y nuestro persa como el inglés de Rajoy, y le dijimos que nos llevase al desierto, a ese lugar donde Kapucinski nos contó que el Sha tenia un ingente arsenal de tanques y portaaviones, todos sin uso ni fin, comidos por las dunas del viento y oxidados por el bajón de la lluvia.

Pero Matu en vez de “tanks”, de tanques de combate, entendió "tanks" de tanques cisterna para acumular el agua, así que acabamos en un pueblo de la risa, viendo repertorios de agua en las azoteas, sin más que hacer que escuchar como Matu, los viernes por la noche, se reúne con sus amig@s y beben whisky clandestino, tocan la guitarra y recitan poemas taciturnos, mientras ríen…

...ríen pensando en el surrealismo iraní, en como la mayoría del país acude a rezar a las mezquitas y sigue el Corán aunque no saben árabe, y por tanto no entienden nada de lo que escuchan ni de lo que dicen; ríen porque en secreto tienen novia y no necesitan casarse, porque tratan de respetar a las mujeres y no ser condenados por ello, ríen porque pasan de pedir permiso notarial a los clérigos para tener sexo antes del matrimonio como hacen muchos hombres aquí, también ríen porque algún día las cosas cambiaran, porque las injusticias acaban fagocitadas por ellas mismas, porque ríen por reír y ríen por no llorar.


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