jueves, 19 de marzo de 2015

7 PLACAS

Frasco de Shiraz, olas de Irán, esencia desde Persia.  7 instantáneas casi eternas.


Marjane Satrapi coge el rotulador y te mata, te mata de gracia, de vicio, de realidad. Dibujo Persepolis, el comic más serio, para contar como una niña, chiquita, jovial y curiosa, vive una revolución islámica, o era popular, y luego se disfrazo de religión, o no, o era al revés, ay, ya no lo sé. Pero es Persepolis, como la gran ciudad del imperio, hoy en ruinas, en calores, en shock viendo desfilar un gorro del Racing de Santander.

Ni Marjane ni mi cabeza supieron hacerlo de otra manera.


Sales de Persepolis, cruzas la ribera, escuchas las naranjas y las granadas, desesperadas drama-queens, locas por hacerse zumo. Giramos y suena ella también, la bola, que dice “da igual, chachos”, da igual si escapamos al monte, o si descendemos al infierno de los hot spots, con su ticket, su guía y su pavimento señalizado. Ellos juegan un 3-2-1, un 1-x-2, no sé, algo a matar.

Ellas se cubren del sol con unos lindos pañuelos azabache, porqué quieren, o porque se han olvidado de que no quieren. No lo sé. Tal vez también sea algo a matar, tal vez a vivir.


La calzada es un desfile carnavalero de retratos; chiquitos, tísicos y forzudos, barbilampiños y toscos, altos bajos feos guapos, ojos tristes, perdón, desafiantes. Son los mártires de la guerra que irán e Irak decidieron jugar entre 1980 y 1988. Acababa de llegar el ayatolá Jomeini por acá, y el movimiento Baaz de Saddam Hussein por allá. Total, que “te pillo tierra porqué eso de que seas chií y creas que el yerno de Mahoma es el legitimo heredero me parece una osadía”, e irán ante el asalto, pensaba “Ok, bien, tu sigue pensando que el califato suní es la llave a la eternidad”.

Al final todos se engañaron pensando que una guerra podía ganarse.

Mujer de cabeza gacha, bajo las telas del chador, piensa “habiendo muertos, todos perdemos, mejor habría sido echar un piedra-papel-tijera”.


¿Cuántas veces enganchas un grafiti paralelo a la realidad? Moto contra moto, kramer contra kramer de la plasticidad.

Una corre para llegar a dormir, la otra cuenta historias para no dormir.


Y se puso a ello el chaval, que siempre ha sido muy dado a los idiomas y a los aerosoles. Jalberto empuñó el spray (boli bic) con determinacióny dijo lo que tenía que decir:

Pedro Delgado Robledo, más conocido como Perico Delgado (Segovia, 15 de abril de 1960), es un ciclista español profesional retirado que ejerció como tal entre los años 1982 y 1994, durante los cuales logró un total de 49 victorias, entre las que destacaron un triunfo en la general final del Tour y dos en la de la Vuelta. En estas dos grandes rondas obtuvo además un total de 9 victorias de etapa, 5 en la Vuelta y 4 en el Tour.” 

(traducción del autor farsi persa - español)

Irán que esta en las aceras todo el día, las mujeres con bolsas, regateando especias, tés y telas en el mercado, los hombres en sillitas, en piedras, en hectolitros de té corriendo por sus venas, remendando los desatinos de su vida, o la de otros, rajando de política sin parar, cuestionando la titularidad de Iker Casillas, defendiendo el buen hacer de Hitler que elimino a tantos de sus enemigos, defendiendo el derecho a la alegría, hundiéndose, levantándose, y entre toda la paradoja, abriendo sus brazos como ropero, para ver si nos metemos dentro, mientras el resto de la humanidad pide lo contrario…

...que salgamos del armario.

Hurgando en una de esas guías que tomamos prestadas durante meses, encuentro un comentario escrito a mano en el margen, letra chunga, dubitativa, letra de resaca o sobredosis, fijo la atención “looking for youth open minded liberal iranian people? You should go to Mesr”. Ok, ya tenemos destino. Enfrente el desierto, ruta norte, sacamos el dedo autoestopista y subimos al jeep.


Irán, tan empeñado como nosotros, en vivir la vida loca, la cuerda, y la otra.


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