martes, 6 de enero de 2015

BUDAPOST






Está bien seguirlo, ver las fotos, incluso leérselo completo… Pero cuando todo eso no es suficiente, lo mejor es unirse y ¡formar parte de distritopachanga!

En Tailandia acordamos que había que repetir…

-Oye, ya tengo cerrados quince días de vacaciones para cuando estéis por Europa. Iré a Budapest que me sale baratejo ¿vale? ¿Dónde andáis ahora?
- Tíbet.
- Bien, ya estáis a medio camino.
- Sí bueno… hoy mismo tiramos hacia Corea.
- WTF!

Y así, forzando más días de vacaciones consecutivos de los que el jefe estaba dispuesto a concederme de buena gana, cerré el trato a un mes vista con dos tipos que estaban a 5000 km y que en aquel momento caminaban en dirección contraria sin intención de montarse en avión alguno.

Como era de no esperar todo salió bien, y a mi llegada a la capital húngara pronto descubrí dos barbudos semiinconscientes en una cochambrosa habitación a las 10:00 de la mañana. Enseguida nos dispusimos a dejarnos cautivar por la considerada una de las más bellas ciudades europeas.


Evitando ligeramente tirar de Lonely Planet e ir al encuentro de los hotspots, dejamos que estos se vayan dejando ver a nuestro paso (salto).

Llego cargado de obsequios para los chavales cual rey Melchor. Principalmente pitis y una botella de ron del caro, gentileza de Ventura “el toro de la Barraca”, que milagrosamente llega intacta a su destino. No fue buena idea apoyarla al borde de la pila de palés que elegimos como lugar de celebración ¡crash! Raudos la sustituimos por una barata, y la fiesta no para.

Cruzamos una y otra vez el Danubio sobre el puente de las cadenas que enlaza las antiguamente separadas, Buda y Pest, hasta que, acertadamente, decidimos unirnos a un free walking tour como actividad cultural diurna.

Conocemos acerca del santo fundador de Hungría, el rey San Esteban, visitamos el impresionante edificio de estilo neogótico del Parlamento y contemplamos la estampa de la ciudad desde la privilegiada posición elevada que nos proporciona la colina donde se asienta el castillo de Buda. Entre todo ello, siempre camuflada nuestra verdadera intención, que es conocer gente y trazar un buen plan para el momento en el que mejor sabemos desenvolvernos, la noche.

Se sorprende el guía local cuando, en pleno barrio judío, intentamos con escaso éxito desmarcarnos de la espiral cultureta y le preguntamos por el gran mural que cubre el lateral de un edificio y que recuerda la mayor gesta futbolística de Hungría. Ferenc Puskás y ese inolvidable 3-6 en Wembley. Finalmente y a pesar de su evidentemente mejorable español, captamos la idea de que muchos de los edificios con característicos patios interiores que hoy aun se conservan, lo hacen en forma de bares, razón que definitivamente los convierte en merecedores de nuestra visita.

Es en 1918, con la caída del imperio Austro-Hungaro, cuando Hungría se proclama república independiente. La revolución húngara de 1956 que conmemora este monumento fue otra más en la lista de derrotas bélicas para los húngaros, pues pronto fue aplastada por los tanques soviéticos.

Aun aturdidos por un chupito de Jägermeister que nunca debimos tomar, nos queda mucho que descubrir en Budapest, que es también famosa por sus termas. Por lo que aprovechamos un día lluvioso para dejar durante horas que la piel se nos arrugue y de paso terminar de digerir el pesado gulash, que sabíamos que llevaba pimentón, y hasta se puede decir que somos bastante de… pero esperábamos algún otro ingrediente para suavizar. Tras largo tiempo  supuestamente disfrutando de drásticos cambios de temperatura bajo techo, descubrimos una piscina exterior, mucho más animada y gozamos del auténtico contraste que supone estar hasta el cuello de agua caliente bajo la helada lluvia.

Caminamos por el parque Margarita y de pronto llega el momento inevitable, sin avisar. Ricardo para en seco y mira al horizonte. Alberto me mira con cara de saber lo que está pasando. Yo creía tener casi captado el ritmo del distrito pero intento sin éxito interpretar qué es lo siguiente… A lo lejos se atisba un balón que rueda por el césped y detrás su dueño se apresura a recogerlo… ¡pachanga a la vista!

Las porterías son mochilas, terreno de juego impracticable, empapado y deslizante, somos impares… condiciones hostiles que en ningún caso empañan el ilusionante día de mi debut.

No se puede empezar mejor. Veremos si se puede mantener el nivel y sobre todo seguir el frenético ritmo de distritopachanga!



1 comentario:

  1. El Distrito se hace un más grande cuando llega Tato, "Mario Gómez a soul y sombra". ¡Abrazos!

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