miércoles, 10 de diciembre de 2014

EL EMPERADOR Y SUS LOCURAS

 
El paralelo 38 dibuja la frontera más desigual del mundo. Ninguna otra línea imaginaria es punto de inflexión de dos mundos tan diferentes. Dos mundos que un día fueron uno, pero la guerra y las ambiciones de unos pocos partieron por la mitad a familias y pueblos hermanos. Corea era una sola y soviéticos y estadounidenses se la repartieron; cualquier análisis posterior debe nacer desde este desconocido punto.

El final de la II Guerra Mundial, fecha de divisiones territoriales, tomó el paralelo mencionado con escuadra y cartabón, naciendo así dos patrias que comparten nombre y mudan apellido.

Visitar Corea del Norte fue siempre un sueño pendiente reñido con los ahorros existentes. Jon Sistiaga[1] y Guy Delisle[2] marcaron en mi inconsciente el destino como obligatorio. Este momento no es la excepción, pero mi presupuesto compra-Lidl me limita a tour hasta la frontera para aprender a lo lejos.

Se apunta Carlos, nuestro flamante ilustrador, quien brillante y poco pachanguero intenta aportar un punto de cordura del que carece por completo.

Desde Seúl salen cada día decenas de autobuses que tienen en la visita a la zona desmilitarizada una de sus principales atracciones. En solo unas horas te plantas en el borde de la región con mayor número de militares del mundo. En el área sur no existe sensación de tensión o de peligro inminente; los cientos de guiris que allí nos encontramos campamos libremente con la cámara cargada como un domingo al pie del Acueducto.

La visita se inicia con un vídeo explicativo. Filmado, editado y producido por Corea del Sur, las imágenes son pura propaganda. La historia que divide a los buenos de los malos. Corea del Sur se esfuerza en lanzar al mundo un mensaje de lucha por la reunificación, fundaron incluso un Ministerio con ese nombre y fin. Cuesta creerlo. La hipotética apertura de la frontera inundaría el sur de millones de habitantes del norte en busca de unas condiciones de vida que jamás han conocido. El proceso de adaptación permitiría el estudio sociológico más interesante de la década, cruzar en un paso del semi-medievo al futuro del s. XXI.

Del pensamiento único, el adoctrinamiento más cruel, la ausencia de libertad, la fe en un dios terrestre autoproclamado, al lujo y frenesí, el consumismo y la pose, la cirugía estética y el despilfarro. El vídeo continúa mostrando terribles imágenes de las atrocidades del norte contra el sur en la guerra del 50, tres años de crueldades donde el ejército de Pyongyang llegó a las puertas de Seúl, hasta que aparecieron los todopoderosos estadounidenses al rescate de su aliado en plena guerra fría. Es en 1953 cuando se firma un armisticio, nunca un tratado de paz. Siendo este punto el origen de dos caminos de misma dirección, pero sentido contrario.

La visita prosigue adentrándonos en uno de los cuatro túneles de incursión descubierto hasta la fecha. Cavados desde el norte, llegan a los 45km escavados a más de 700m bajo tierra. Todos ellos construidos con un fin común: atacar Corea del Sur, su peligro supera a los 900 misiles con los que los vecinos del norte apuntan amenazantemente al sur.

Semi-gateando por sus minúsculos pasadizos, se alcanza una pared que ejerce de frontera subterránea. Cuesta contener la emoción de estar a un simple paso de la desconocida tierra norcoreana.


Anoto en la agenda de mi imaginario contactar con el Sr. Alejandro Cao de Benós[3] y plantear dudas e incertidumbres al controvertido personaje. Resulta sorprendente el tono cómico que normalmente acompaña las conversaciones sobre la tierra de los Kim. Las majaderías del patriarca y descendientes camuflan una de las mayores tragedias humanas existentes en el mundo. Hambrunas no declaradas (se estima que entre 1995-98 murieron a consecuencia del hambre entre 1 y 3 millones de personas), campos de reeducación (se calcula que entre 80.000 y 120.000 personas languidecen en cuatro grandes campos), presos políticos y paranoias conspiratórias (se cree que existen entre 150.000 y 200.000 prisioneros políticos) pasan a un segundo plano ante noticias surrealistas sobre la omnipotencia del gran líder - Kim Il-Sung - y su árbol genealógico – 18.000 libros escritos en vida (un libro cada día y medio de vida), inaugurar un campo de golf realizando 11 hoyos en uno (récord de la historia, 38 bajo par, ríete de Tiger y sus proezas), capaz de controlar las condiciones climáticas con el poder de su mente (Marvel tiene guión para nuevas entregas) -.

La saga continúa con el nuevo joven dictador, Kim Jong Un, quien se muestra en el mismo nivel de esperpento desalmado que padre y abuelo. Mucho más triste que gracioso.

Casi con mal cuerpo tomamos fotos desde el mirador con vistas al norte. El objetivo alcanza a ver el pueblo fantasma, impecable pero deshabitado, colocado por los líderes norcoreanos para mostrar a los curiosos lo ideal de la vida rural en su tierra. Gigantescas estatuas de los grandes líderes, custodiadas por desmesuradas banderas, otorgan al horizonte una imagen de tierra de locuras que cuesta asociar con la realidad.

Visitamos la estación de la ruta Seúl-Pyongyang por la que ningún tren jamás pasó, observamos las maquetas de la frontera con sus soldados en miniatura, leímos los discursos de los presidentes que por allí fueron pasando, hojeamos los panfletos sobre el programa nuclear norcoreano, pero hacía ya un rato que nada de eso importaba.

Me prometo regresar un día y jugar una pachanga con los niños norcoreanos, y, por soñar, jugar con niños de ambos lados, quienes corriendo detrás de una misma pelota se olvidarían por un rato de pertenecer a patrias enfrentadas siendo todos primos hermanos.





[1] ''Amarás al lider sobre todas las cosas', ¿no lo viste?, ¿no lo conoces? venga, pincha y flipa.
[2] Maestro de la novela gráfica. Sus crónicas son de lectura obligada si el destino es Myanmar, Palestina, China o Pyongyang. El arte de contar todo sin apenas decir nada.
[3] Hombre de familia bien que en su obsesión por el universo norcoreano alcanzó el mayor rango en el país jamás ocupado por un extranjero. El Sr. Alejandro se pasea por tertulias y debates defendiendo las políticas de un país cerrado con candado desde hace sesenta años.





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