jueves, 24 de julio de 2014

TÓCALA Y VETE

(Je suis une bande de jeunes à moi tout seul[1])

…la frontera.

El borde indobirmano es una línea más en esa menguante lista de lugares inhóspitos, misteriosos y poco manejables, donde los mapas aún lucen zonas en blanco, sin datos topográficos, sin más señales de tráfico que la estrella polar.

En 700 kilómetros de bosque seco se entremezclan más de 65 grupos étnicos, 14 religiones, el mayor volumen de opio, heroína y meta/anfetas del globo, oro, madera, gemas, miedos clandestinos y venganzas de estraperlo.

La frontera lleva tres meses operativa, y el libro dónde registran las visitas en la Oficina de Inmigración apenas tiene 30 nombres de personas extranjeras; aunque parece poca cosa, para nosotros es un alivio, pues preferimos seguridad a pionerismo. La aduana es una broma, el gusto depende del peso de tu mochila y del transporte, en mi caso 15 kilos y las rodillas de Florinda Chico.

Ando sin que nadie me frene, digo «Namasht[2] por los cuatro costados, caras serias a mi alrededor, digo «Hello», alguna respuesta; finalmente un militar hasta los dientes me pide pasaporte, y con su silencio me da su ok; le pido un sello de entrada, cara de pocos amigos y además traicioneros; viene otro milico, me manda de vuelta, dos kilómetros atrás; bajo, me preguntan qué llevo, cuánto llevo, para qué lo llevo, y no me estampan; vuelvo cuesta arriba, y me dicen que son tres kilómetros más pero ahora hacia delante, entro en India como si no entrara, encuentro la oficina, me sellan[3] y sigo la aventura.

Manipur esta ocupado y nadie lo sabe. La peli de Gandhi es buena pero no completa. Antes de llegar los ingleses a civilizar[4], Manipur era un estado independiente, con su rey, hindú, pero manipuri, como su lengua y su querer-hacer.

Llegó la colonia, llegaron los evangelistas cristianos, y los latigazos dieron cuerda al reloj hasta el 47 cuando Mahatma enamoró a Dios y al mundo entero con su lucha pacífica. En ese momento la zona que hoy es Pakistán, musulmán de identidad, reclamó su be-free y se fueron; Bangladesh[5] y Manipur simplemente recobraron una autonomía que ya tenían desde hace mucho, ¿cuánto? Ellos dicen más o menos desde el origen de los tiempos pero no sé yo ni google ratifica.

En el 49, dos añitos después de que la monarquía re-agarrara el volante, India pensó que siendo frontera con China, Tíbet[6], Bután, Myanmar y Bangladesh, pues que mejor anexionar, échate-pacá-que-stas-mu-pallá, ataque, invasión, miles de muertos y rey rendido, convirtiéndose Manipur en el estado 28 de India.

Anti natura. Desde entonces las hostias son el arroz de cada jornal.

En Moreh, donde piso, hay musulmanes de Bangladesh, hindús manipuris, hasta 60 grupos tribales de fanático cristianismo animista, destacando los kukis, que dan leña a todas horas. Todos quieren la independencia, da igual con quien hable, nadie tiene mínimo pudor en expresarme su sentir. Una, otra, Palestina olvidada.

Esto es Manipur y la situación es un canto al desencanto. Lo que más me alegra es que mi-madre-y-padre no leerán esto, para su paz, hasta que yo haya salido de aquí.

Me cuentan:
Los kukis bombardean a los militares indios que patrullan noche y día, y los indios se vengan con bombas en zonas aglomeradas como mercadillos y estaciones. Si atacan los manipuris, estos reclaman su autoría, lógico, reivindican fines políticos con su violencia.

Si muere gente y nadie es militar ni se reclama la autoría, esta recae, supuestamente, en el propio gobierno indio a través de sus paramilitares, como venganza de ataques anteriores y culpando a las tribus de las colinas, y así generar rechazo entre las gentes, hartas de sangre y dolor.

La bola de helado en este brownie es cuestión de fe, son las balas entre musulmanes e hindús, por tierra y por Shiva. En la ultima cayeron 34 islamistas y un solo hindú.

¿Siguiente escena? Un musulmán me confesaba ayer que preparan, por Allah, la venganza para 2030; eso es planificación y no el Fondo de Reserva eso-no-se-toca-bueno-si-vale-tócalo de las pensiones en España.

Mientras India paga a tocateja la carretera de unión y hace sus planes de exportación en suelo birmano, Manipur sigue blindado, y la esperanza de su gente apunta a estallar. Estamos de festival, festival hinduísta del color, harina pigmentada en mi retina, yunque y esternón, bonitos estamos, rara distensión (¿mujeres gozando de la fiesta? Tú estas mal, chaval, this is India mate!); en la misma calle digo «salah malekun, namashte, hello y tachagueri», musulmanes, indios hindús, manipuris, kukis, maitens, todos juntos, revueltos, convivencia en el valle, planes de guerra en la montaña.

Hace 3 semanas explotó una bomba cerca de Moreh, cuatro muertos, doce heridos. Cada poco pasan convoyes militares, con su rifles de asalto en mano y ametralladora fija en lo alto de la tanqueta, no se si esta cargada, pero apuntan sin querer, van rápido, meten ruido y miedo, es una tortura psicológica permanente, tensión llama a tensión, bala tras bala.

Sin embargo, el balón no entiende de más soberanías que la del joven Ryan Giggs conduciendo en carrera.

Hice mi emboscada y di en el blanco sin disparos. Los niños están de piedra, miedo, timidez, ¿qué cohones hace este barbas aquí?. Digo «tócala otra vez Sam» y vamos con un rondo.

A mi espalda la valla de Ceuta con olor a curry, en el córner torreta de control con fusil al hombro dormido, el área esta petada, gansos, perros rabiosos y gallos mansos, mujeres con velo haciendo funambulismo con cacerolas sobre sus cabezas, búfalos de agua y motos pinchadas; jugamos a pasárnosla sin que toque el suelo, pero crónica de una caída anunciada, el balón rueda por el barranco hasta el rio, donde los abuelos bajan a limpio-ensuciarse con jabón, y no sé que pensar, no.

Así que la levanto de espuela y me imagino las cicatrices que a la luna le hizo el sol.





[1] Soy una banda de chavales en mí mismo. Estrofa de Renaud, cantautor francés que trata, sin éxito, de beber más de lo que inspira.
[2] «Respeto» en hindi, que sirve de saludo.
[3] ¿Por qué generalmente en las oficinas de inmigración, zonas minadas de tampones, faxes y grapadoras sin grapas, la gente es tan seria y perdonavidas? «Cabrón, es tu trabajo, si la paga es una braga, no soy yo quien lo ha decidido, sonríe, o al menos, sé indiferente».
Tal vez la culpa sea nuestra, de los viajeros, que soltamos gracias, thank-yous, mercis-beaucoups, dankes, cam-ons, domniabats, okums, thisuthinbades, kopkumkhrats, arigato-gosaimasus, sie-sies, chukrans y grazie-miles sin parar, que sentimos que nos hacen un favor, y contagiamos el sentimiento de liberación de Barrabás.
Otra opción, verosímil también, es que el oficial en cuestión me hubiera visto desde la lejanía, cuando lánguidamente salía de su siesta, mientras yo jugaba con el sello de entrada y me planteaba seriamente ponerme yo mismo la estampa si no venía nadie.
[4] Ya tú sabes, ayudar a los pobres minusválidos mentales indios que hasta la colonización no habían sabido hacer gran cosa solos (colonos, ay, criaturitas).
[5] Bangladesh marchó bajo el nombre de East Pakistán y tardaría 25 años en obtener su real libertad.
[6] En esos días andaba Mao Zedong pensando como convertir al Dalai Lama en taoísta, pero no sería hasta el 51 que los chinos invadiesen el Gran Tíbet con su revolución.


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