lunes, 2 de junio de 2014

TRAS LA PISTA


Presente post sin pies ni cabeza. Cuesta tanto ordenar esas notas sueltas, esparcidas como semillas al voleo en cuadernos y tickets de bus, en servilletas con curry y en kleneex hechos bolitas tras precipitado lavado, que propongo jugar a La Rayuela de Cortázar, y que vos, ahora como lector/a, elijas el itinerario a seguir:

- Lectura tradicional: obviando esos pensamientos internos que, como Horacio Oliveira, buscan algo sin saber que es.
- Lectura completa: para los/as que dicen quedarse con ganas de más. Leer de pe a pa, asumiendo las consecuencias. Incluye todos los links y los pies de página, que personalmente, y como los donettes a Cassano, son mi debilidad.
- Lectura reducida: para lectores sin tiempo ni esperanzas de descodificarlo todo.
- Lectura como quieras, veas, sientas… ¿sigues ahí? Elige tu ruta

1
Y en Burma[1] llegó el cielo, tormentoso aunque azul. Un país sumido pero no sumiso, ha aguantado como mujer bajo burka. Estado incluido en la India británica, desde su independencia en el 48 ha tenido gobierno comunista, golpe de estado, dictadura militar, unas elecciones invalidadas porque ganaron los “buenos”, unas elecciones tongadas porque no dejaron participar a los “buenos”, unas cuantas de masacres contra la población y un tifón apocalíptico.
- Lectura tradicional: 2
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- Lectura reducida: 3

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Los “Buenos” son los de la “buena”. Aung San Suu Kyi, hija del héroe que lideró la independencia, quien sigue al frente de la Liga Nacional por la Democracia, y pese a 15 años de arresto como local y a domicilio, ocupa butaca en parlamento desde 2012. No ha perdido un solo segundo, ahora es su turno, o le come a ella primero o se comerá el mundo.
- Lectura tradicional: 3
- Lectura completa: 3

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Estaba todo chapado, autárquico como España de posguerra, y ahora despertó. El reloj vital de la junta militar, la presión internacional (es broma) y el vamosnomejoas lograron establecer en 2011 un gobierno erecto, perdón, electo. El referéndum para aprobar la Constitución fue pocos días después de que el tifón Nargis despidiera a cientos de miles de personas, mientras la autoritaria autoridad negaba el acceso a las agencias de ayuda humanitaria internacional, no fuera a ser que vieran como tenían todo manga por hombro.
- Lectura tradicional: 4
- Lectura completa: 4
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4

Pese a los disparos en el levantamiento 8888 y la revolución del azafrán en 2007, la mano de hierro continua. Este documental, grabado con cámara oculta, decidió que en Birmania se jugarían pachangas.

- Lectura tradicional: 5
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- Lectura reducida: 6

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Cuatro de cada díez mans and womans pertenecen a minorías étnicas, tratadas como estorbo, ellos y ellas tampoco saben-quieren-pueden votar. Hay registrados más de 60 conflictos balísticos desde el 77 hasta ahora, que quedan al menos 17. Esto al viajero le deja como ratón en laberinto, observado, limitado, y asustado al doblar la esquina por no saber que pasará; eso vendrá luego, si mente y teclado aguantan la huida hacia las zonas prohibidas.
- Lectura tradicional: 6
- Lectura completa: 6

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Basta de rickypedia! Comando pachanga llega a Mawlamyine, luce el sol en esta ciudad costera sin costa, y sus rayos se reflejan en las olas adolescentes, como papel albal en bocata lomo-pimiento-queso. Mawlamyine significa “ojo perdido” pues acá un Rey de la dinastía Mon, según me cuentan los oriundos pero así con la credibilidad de una madre al decir que no cojas cromos en la puerta-el-cole porque llevan droga, perdió su poderoso ojo.
- Lectura tradicional: 7
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En lo alto de la loma se ve un templo súbito, el Kyaik Tan Lan, y tras mis gafas una lonja con j de añorar el sonido de la palabra higiene, ¿yo? Pillo una bici para recorrer lo recorrible.
- Lectura tradicional: 8
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Nada de fútbol. Aquí donde se inspiró para escribir “Shooting an Elephant”[2], estoy leyendo las crónicas birmanas[3] de Orwell, y es obvio que si su novio es el opio, hoy es el ratanball[4] mi amor al jolgorio.

¿Será el acceso a mimbre para crear la bola? ¿será la necesidad de diversidad? no sé, mientras los colonos inglesos metieron el cricket en la India hasta el tuétano, aquí tiran alternativos, en este arte de 3 contra 3, donde la pones con la mano buscando el saque-volea, futvoley romariense en Copacabana, mientras la grada masca tabaco tosco entre sus dientes, a cada bocado más rojos, escupe betel[5] y devuelve, a lo Rafter, la pomada esta en la red, de taquito, de muslo, con el interior, cero empeines, ¿lo ves?.
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Pachanga I - Wrestlemania

Esta “picadita”, que dicen los gauchos, ha sido una coincidencia más de las que ponen todo en aleatorio orden y concierto. Yo no la esperaba, pero ahí estaba, con un ramo de rosas verdiblancas, como el césped del Sardinero cuando lo acariciaba Irureta.

Salgo de la estación de tren sin más ilusiones que mantener mi pulso vital ante este sol sadomaso, cuando me encuentro allá en el descampado, un AllStars en la ribera del río Salween. Aún a 9 horas trenísticas de Yangón, aquí anda la banda de las patadas sin coordenadas. Caricaturas respetadas de JeanPierrePapins, MarcosVanBasten, Huguito[6] y el escorpión de Higuita, que ríen, saltan, caen y gritan, todos en la red, los vuelos sin motor y la mona chita.

Unos magos, han desarrollado capacidades acrobáticas para matizar el deporte en circo, chilena voltereta busca smash, cabezazo picadito rompe caderas en la recepción. Aún no me siento fuerte para arruinarles el ocio, y no veo clara la opción guiri-bienvenido-por-el-mero-hecho-de-ser-guiri, además corren los sudado y grasientos billetes entre sus manos, subiendo la apuesta en cada remate ganador, lo que imprime la sucia negrura de lo clandestino a cada movimiento.
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Los favoritos: anónimo, peloescobo y 1´50-pero-te-gano, revientan el primer partido, dejando al otro equipo con las rodillas temblando y chequeando el reglamento para saber si podrían quitar la norma de recuperación de saque, que les ha dejado en mucho intento y poca puntuación.

Comienza el segundo round, el aire es tatami de contacto sangriento Van-Damme, y aparece Kim-Jong-Il de la jungla, una barbaridad de persona, falda con picardía jugosa a pecho descubierto, ébano en sus brazos barra chapata, y un inevitable dominio de la red, no por desafiar la gravedad, pero si por marcar tiempos y cabecear de forma grave, muy grave.

Empate, 18-18 cuando el sol comienza a bostezar, un arrugado puñado de kyats[7] espera manos adoptivas en el bolsillo del Piezas, ese icono de la barriocultura que siempre aparece, árbitro, camello, también policía secreta -a veces, un poco-, el tretas, el trampas, tu tipo de confianza pa pillar placas de choco.

Sigoanónimo, peloescobo (a.k.a. TomásJofresa), y chiquito-pero-matón, se hacen con el set y con toda la pasta, sacude el viento las ramas, revalidan su corona en esta tierra acordonada por sándalo, lavanda y ganas de mañana más.
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Pachanga II - Reparando bicis a cañonazos

Jodido San Francisco tropical, pura loma, me reencarno en Cacaíto para llegar a la estación de tren en esta bici a la que hace poco quitaron los ruedines de apoyo. Ayer no pude comprar billete por falta de personal en taquilla, cosas de la globalización asimétrica. Hoy vuelvo, subido en esta montaña rusa, rolling coaster a puro bache, se me pincha la trasera, llego desfondado a un taller llamado “hola-somos-4-palos-y-una-llave-inglesa”, pero el mañoso que busco no esta; pregunto, me indican que enfrente, subo el terraplén, y ahí andan en 5 contra 3 –otras victimas de la ESO y sus matemáticas aplicadas a las ciencias sociales- jugando una señora pachanga de la P a la A.
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La pachanga que frena al claxonar de los coches, pachanga barricada, manifiesto callejero del amor al arte, de quien juega en falda longyi[8] y aun así lo parte. Es la estética del fútbol, la gomina giorgi de Cristiano importada a cada aldea de forma visceral. ¿Huevo o gallina? ¿simple cami del Chelsea o a-lo-diva con botas de tacos y pashmina? Este es un juego del amor pubertoso, del que mejor juega más liga, ¿será? ¿o era que el que más liga es el que mejor juega? Eterna duda de empíricos ejemplos, ¿sí, no? Por eso el capi del equipo de fútbol-americano se enrolla con la jefa de las cheerleaders, por eso Beckham e Iván Campo tuvieron divergentes destinos. Y así flequillito oxigenado lidera este combate, la mueve ambidiestra, con chaquetilla torera, moda y polvo, barro y clase, zizous de la calle, pagodas en el horizonte, falta clara, cae y levanta efecto-muelle, ¡va, saca deprisa! pase de la muerte y métela tú, que a mí me da la risa.
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Me meto en faena, cámara en mano, descalzo ergo tajos. Esta noche juega el Atleti en San Siro, y hace un rato leía del césped 30% sintético en la central de Milanello. Ahora estoy acá, en el campo del fakir, donde cada piedra es mano de santo pues evita un nuevo cristal roto. Me corto más que ellos, salto y aprieto mandíbula frente al dolor, estilo libre, sin líneas de banda, ¡a-rial-pachang! Hemos creado un bloque sólido en apenas 2 minutos, asumo el playmaking fiándome de mi carrilero derecho, quien difícilmente ha cumplido los 7, y mi estilete de pelo tintado, en un esquema trapezoidal que provocaría las poluciones nocturnas del mismísimo Maturana. Nuestro portero, pobre él, trata de alejar los perros fanáticos que han saltado al campo rollo streakers, y con el desconcierto los rivales aprovechan para poner la igualada.

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(Nota mental: Si logro recuperar la bici, tengo que pasar por la farmacia y pillar tiritas y betadine. Y de paso, y si me los aceptan, devolver los condones antes de que caduquen)
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Máxima expresión del anarco-fútbol, freemakers, no rules, Kropotkin-old-school, y una única ley “lo-que-te-salga-del-nacle-style”. El partidín deriva en slaloms sin control, segadas sin mesura ni cintura, y tiros desde la lejanía faltos de calma o esperanza; cuando la portería son dos destartaladas chanclas, y el larguero es la altura de los chavales (i.e. una lata de fanta), todo se vuelve más vivo, y yo aumento estas inaumentables ganas de seguir viajando. El balón cae por la cuesta, 2-1 a favor y como tregua, me pasan una bomba pa hinchar el biciclo.

Aquí en Burma, el territorio raptado, el laboratorio militar, país de ojos nobles y almas curtidas, donde los informantes 1984 siguen ojo avizor, haciendo click en sus check-list cada vez que pulso el record de mi grabadora, aquí donde el camino es estrecho y ni una palabra más alta que otra, aquí, aquí bola es libertad, es asociación clandestina en tuya-mía y nos vamos, es escorzo y brinco al cielo, es ese “te quiero ¡sí! coge todo esta noche y huyamos”.

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(duermo y apunto a Ogre Island)
Turismo sin turistas. Jornada de reflexión. O la diferencia entre Milla (distancia) y Redondo (geometría)
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Esta cosa, viaje, pachanga o aventura, este escaparme de casa por las noches, se esta jalando mi escasa cordura remanente. Así como Sanchís a Buyo en Tenerife ¡se me va! Y me da desde hace días por registrarme con nombres falsos en hoteles, transportes y otros inventarios de lo humano. Bien cierto que nunca fui muy de poner mi nombre real (mc hammer, ñampazampa, ciervo de alpino o Netanyahu, han sido algunos de mis pseudónimos), pero es preocupante mi vicio, ahora más que antes. La soledad estremece y agudiza lo que es ingenio y lo que no, así que me invento cosas a las que llamo juegos aunque son solo disparates contra el sopor; veo un sitio, pregunto como se dice en birmano, cojo la primera y la ultima letra, y me registro con el nombre de un jugador con esas iniciales. Ahora cruzo en barco, leeeento el cabrón, desde Mawlamyine hasta la Isla del Ogro, no sé que hay ahí, no sé si habrá quién juegue antes de las 15h00, cuando sale el último barco de regreso (prohibido para extranjeros hacer noche en la isla) pero de momento, en mi billete, pone Vitor Baia.
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(110 minutos de navegación después) He saltado al muelle, última telaraña birmana en esta zona sin mapa, tras subir mi bicicleta (en UVI crónica) en la canoa-patada que nos lleva del carguero a la orilla. Piso tierra como Robin Williams en Jumanji, dando más miedo del que tengo.

Tierra magenta y 41º en mi termo, rompo mi catecismo veggie y echo al plato lo único que hay: arroz, huevo duro-pero-blando e hígado de un-animal-por-determinar. Pongo el mareo en la cesta de la bici y pedaleo, ruta entre vertederos con vacas de mediapunta y porterías sin cancerbero.

Encuentro, en mitad de una nada sin futuro ni memoria, la chiqui-oficina de la Liga Nacional por la Democracia, con foto de Aung San Suu Kyi en un pórtico de jónicas curvas, gradualmente horadado por termitas con sueños de Fídias. Esto me cuenta un poco de la apertura política que el país atraviesa, atraviesa porqué no puede pararlo, lo dijo Maquiavelo “tu ganas si tienes la gente, y si la gente te tiene a ti”. Y si no lo dijo, debería decirse.
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Freno, ruedo, freno, derrapo, bola de polvo en garganta, seca cual Manzanares. Me acerco a unas Doñas, que ofrécenme una lata de ´Sponsor´, mi cara es un lindo y nítido “¡wtf!”. Es verde, cual Slurm futuramesco, la etiqueta, printada en platónicos dorados, grita “¡electrolyte beverage!” y ”original” (mmm… pienso ¿quién querría copiarlo?), “recommended for spocs, and any heac exhaustion” ok, ok, coherente el sabor, la textura y el mensaje, to pee and don´t tesse a drop[10].

A mi amable señora, barnizada en tanaka[11] contra el sol, la está quitando los piojos la vecina, no con pinzas, sino con compás (ahora entiendo que la junta militar no deje pernoctar en esta isla de Belcebú). Sigo dándole al diccionario de birmano.
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Recapacito sobre mis objetivos en el país, y me quedo con uno único, el inicial: echar una pachanga con monjes budistas en su propio estadio, su templo. ¿Lo conseguiremos? ¿...quiénes? Yo y Sponsor, la bebida de los campeones, y hoy, también la mía.
- Lectura tradicional: 22
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(llego al guesthouse breeze, tan cutre como recomendado)

Se han equivocado los del internet y he tenido unos minutos wifi capaces de abrir una página por sí solos; he revisado la revista libero porque parece un bello hogar para un link al distrito. Me ha gustado su ardaturanismo, y recuerdo con admirada nostalgia los días del ahora-todo-parece-que-fue-un-sueño estonoesunblogdelatleti y me degluten honrosas razones para pensar que mola más escribir sobre el Atleti que sobre el resto.

Escribir sobre el Madrid es señorial y cañí, rancio Mr. Marshall hasta en la sopa, con monóculo de monopoly y boina Paco Martínez Soria; however, escribir/pensar del Barsa es altamente snob, suenan beats chovinistas al leerlo, demasiado caro para ser retro, demasiado rico para ser vintage; ¡ah! ¿pero es que al Atleti no le pasa esto? Opino, del Atleti se puede hacer zumo de maracuyá y guardar las pepas como semillas del futuro, se puede moldear la plastilina para bien o para mal, siempre entusiasma.

Porque el Atleti, siendo como un yonki en la puerta del Día de Embajadores, con abrigo en verano, siendo a veces mofa, pupas, cafre, siendo if-you-black-no-problem y otros TrenesValencia, el Atleti es amable, de poder ser amado, porque sin duda, el Atleti, es mucho más funky que el resto[12].

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Cenar. Cuando cae el crepúsculo, el paseo marítimo de Mawlamyine exige infra-rojos, ni un triste ni un alegre farol ayudan al ahora-invidente forastero, así que por olfato vas dejándote posar en barandillas con vista al estero, la ría donde se junta lo dulce y lo salado, marrón que dice sucio, manglar que dice vivo; jubilo mis pitis de liar mientras cienes de gaviotas amagan con dejarme la cara de Ribery, revoloteando alrededor de mis alrededores. Esperando a La Maga, la mía, en esta su Rayuela.
- Lectura tradicional: 23
- Lectura completa: 23

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Me asaltan unos críos, les hecho 12 palos, pero son universitarios, camarote hermanos Marx y no hay mal que por bien no venga; saco el diccionario-patada, aún en construcción, y me dan una clase magistral, escuela de Atenas con Hipatia contradiciendo a Platón; sacan unas birras y empiezo a sentir cosquillas 5 centímetros por encima del cordón umbilical, creo que es el ´burma-effect´, que de buena gente que son, te acabas pillando.





[1] Usando indistintamente Birmania que es mu españó, Burma rollo anglosaxon, o Myanmar la denominación oficial. Como quien llama cerveza a la cruzcampo y no se despeina.
[2] Donde dice lo de "In Moulmein I was hated by large numbers of people—the only time in my life that I have been important enough for this to happen to me." (¡Personajazo él!)
[3] George es cosa fina, no voy yo a discutirle ahora a quien pone de nombre Napoleón a un porcino estalinista, pero así rollo joder-que-guapo, los comics del Deslies
[4] Deporte materno en Birmania y Laos, voleibol jugado con pies, muslos y cabeza. ¿Así en plan oficial? Sepak takraw
[5] Pillas betel, la planta, que motiva saliva, la enrollas con hoja de tabaco, lima y nuez de areca, ¿resultado? Vaido, dientes mellados y placer subjetivo
[6] Seran finales de los 80, todo me venía grande, centrado en cómo llegar a ser el superheroeamericano, unas navidades mi padre me bajó a la Castellana y me llevó al Bernabéu. De pie en el gallinero, 2-0 al Logroñés y la mítica chilena de Hugo directa a mi fe. Salí en shock, y aprovechando la coyuntura, un que-cabrón-pero-que-puto-jefe le birló la cartera a mi progenitor de la que subíamos al 45 en Cuzco. Un par de años después acab´ subido en el jaguar de Hugo con él al volante, pero esa es otra historia, que solo contare al que lo sepa pedir con ternura.
[7] Moneda myanmaresca
[8] Falda típica del país, mujeres y hombres, más cómoda de lo previsto.
[10] Pa mear y no echar gota
[11] Protector solar con el que cada una y cada alguno se embadurnan la cara en Birmania; no falla, no mancha, e impacta, ver cada mañana a las chavalas limando su piecita de madera contra la piedra, para extraer su jugo y prohibir el rebelde romance de los rayos y la melanina.
[12] Ver fecha de redacción en portada; faltan aún 3 meses para la final de Lisboa, aquí no hay ventajismos, solo palomeros en ausencia de fueras de juego.


1 comentario:

  1. Vitor Baia, que se hacen bola las lagrimicas (de risa, de ilusión). café mañanero y crónicas birmanas, todo un plan. muaka

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