jueves, 16 de mayo de 2019

THE BALL AGAINST THE WALL

En 2004 se comenzó a construir un muro de ocho metros de altura entre Abu Dis y Jerusalén, cuyo trazado ignora sistemáticamente “la línea verde” acordada en 1949 por Israel y Palestina. 
En 2005, la Corte Internacional de Justicia  declaró su ilegalidad, instando a su total desmantelamiento. 

Hoy el muro separa a las familias campesinas de su principal sustento económico: 600 hectáreas de tierra que ya no pueden cultivar, y bloquea la carretera que antes iba hasta Jerusalén, impidiendo el acceso de miles de personas a escuelas, hospitales y puestos de trabajo. 
El hormigón rodea el campo de fútbol de Abu Dis por el norte, el este y el sur. Junto a uno de los corners, se erige una torre de control del ejercito. Desde allí arriba, un soldado israelí ve los partidos que ya no se juegan. Los balones se han perdido.

En Abu Dis, en Melilla, Tijuana, Calais, Kelebia, Wagah, Nicosia o Tindouf, cualquier muro puede arruinar un partido. Sin nunca poder evitar que se pierda el miedo a jugar.





Es para Distrito Pachanga un gran placer presentaros el cortometraje "The Ball Against The Wall"

Gracias a toda la banda que ha currado para convertir este truco en pura magia Roberto Martín, Diego Junquera, Alberto Martin, María Fernández, Valentina Angotti, Maria Jose Carmona, Fonxi, María Sevillano Reket y Majo Chozas. A Raúl Ruiz y Adolfo Barbero por la locución, al equipo técnico de Oscar Briongos, Iñaki del Olmo, José Luis de la Osa, Sergio Primicia y Andrés Mata; y of course, a la tropa de IBDA en Betlehem y la crew de actorazos comandada por Karim.

martes, 8 de septiembre de 2015

EL INICIO FINITO



“La ilusión del pobre no hay rico que la pueda comprar”
Pikachu, San Cristóbal – Galápagos 2008


El viaje terminó, bueno, terminó su primera etapa. Corrió, saltó minas y lloró risas, llegó a tierra natal, y el blog se quedó corto. Lógico, esas piernas son más veloces que estas manos.

En el tintero quedan infinitos retratos y penaltys, quedan los silbidos de las balas israelís, las detenciones ilegales de defensas y delanteros cisjordanos, el grafiti de las almas palestinas, los morteros de Al Nusra en la frontera libano-siria, y las banderas negras del pirata ondeando en los campos de refugiados de Zahle…




El viaje sirvió para entender que no hay destino sino camino; con tremendo saco de experiencias a cuestas, distrito pachanga promete libro, patadas e historias de lo humano.







Mientras allá haya alma, acá habrá pachanga.